Alergias e intolerancias alimentarias en perros y gatos
Alergia e intolerancia alimentaria no son lo mismo. La alergia es una reacción del sistema inmunitario frente a un componente de la comida, normalmente una proteína, y puede dar signos en la piel y en la digestión aunque la cantidad sea pequeña. La intolerancia, en cambio, no implica al sistema inmunitario: es una mala digestión de un componente, como la lactosa de la leche, y suele producir sobre todo molestias digestivas y depender más de la cantidad. Ambas se confunden a menudo, por eso conviene no autodiagnosticar y contar con el veterinario.
Alérgenos más frecuentes
- Pollo
- Ternera
- Lácteos
- Trigo
- Huevo
- Soja
- Cordero
- Pescado
Signos que hacen sospechar
Picores y rascado frecuente, enrojecimiento de la piel, otitis de repetición, lamido o mordisqueo insistente de las patas, caída de pelo por rascado, y problemas digestivos como vómitos, diarrea o heces blandas frecuentes. Los signos pueden aparecer en cualquier época del año y persistir pese a los tratamientos habituales.
Qué hacer
No cambies el pienso al azar ni autodiagnostiques a partir de listas de internet. El método fiable es la dieta de eliminación dirigida por el veterinario: durante varias semanas se ofrece una única fuente de proteína novedosa o hidrolizada, sin premios ni sobras, y después se reintroducen alimentos de forma controlada para identificar el responsable. Consulta siempre con tu veterinario, que descartará otras causas de picor o digestión (parásitos, infecciones, otros problemas) antes de atribuirlo a la comida.